jueves, 16 de junio de 2011

Una cita frustrada, literalmente.

Sucedió entonces que le esperé en la Calle Fortaleza junto a varias decenas de personas y, sin embargo, nunca llegó aunque llegó. Sí, aunque suene paradójico. Y déjenme decirle, yo de política tengo lo que tiene Brad Pitt de pobre. Pero me uní a la algarabía popular, al momento histórico... ya que vivo a varias cuadras de esa calle, dije yo, no pierdo nada con ir. En fin, que como le dije a un amigo, ni tiempo para un hola y adiós me dio el momento. Al parecer su seguridad es más importante que la seguridad de todos. Entonces me puse a pensar... como es la vida! A este se lo permitimos pero si fuera otro el personaje, sería un momento de esos imperdonables. Por ejemplo, si hubiese sido un padre que vive por los newyores y que ha visitado a su familia solo dos veces en más de cinco años... cómo se sentiría la familia? Peor aún, si este mismo padre llegara así a Puerto Rico, saludara a su familia unos 20 o 30 minutos, luego se fuera a visitar a un amigo a una panadería en vez de dedicarle tiempo a sus hijos y para remachar terminara pidiendo dinero en una fiesta.... sería la historia diferente? Y que quede claro, sé que no somos sus hijos, es solo un ejemplo muy puertorriqueño! -YINQ© 16/06/2011

viernes, 25 de febrero de 2011

Envejecimiento y Motivación

Envejecimiento y Motivación:
Un acercamiento a la motivación de ‘trabajo’ del adulto mayor

Vivir es ir disparado hacia algo, es caminar hacia una meta. La meta no es mi caminar, no es mi vida; Es algo a lo que pongo ésta y que por lo mismo está fuera de ella, más allá.
(Ortega y Gasset. La rebelión de las masas).


Con cada minuto del presente, nos hacemos diferentes, tomamos rumbos esperados o inesperados, nos alejamos de lo que algún día fuimos o nos acercamos aún más a alcanzar las expectativas de los primeros tiempos de existencia. La motivación, como fuerza que energiza y dirige la acción, no hace más que acompañarnos en esa constante inconstancia. Y es que el ser humano en su complejidad tiende a actuar con intencionalidad, con astucia, paso a paso reinventándose con tal de alcanzar particulares objetivos: característica que no necesariamente desvanece con el tiempo. Hasta el adulto mayor con sus aciertos y desaciertos, dentro de unas características constantes de personalidad, modifica sus motivaciones, pensamientos y acciones.
Resulta pues interesante cómo es que pasada la juventud, esa que todos veneran, el adulto mayor es capaz de sobreponerse a los cambios inherentes al proceso de envejecimiento. Este hecho abre el camino a varios cuestionamientos. Siendo objetivos, ¿qué fuerza motivacional quedará luego de alcanzar al menos la mediana edad? ¿Podrá el ser humano que ha envejecido ser capaz de sobrellevar las pérdidas propias del tiempo y derivar satisfacción de su cotidianidad? ¿Qué podrá motivarle a entender la vida desde otra perspectiva y a hallar la satisfacción cuando todos los esquemas de lo que supone la vida se ven modificados por la realidad? Sorprendentemente, ejemplos vívidos de ancianos conocidos así como una revisión de literatura nos harían entender que la vejez es sólo una etapa más del ciclo vital y que su éxito está condicionado principalmente a la historia vital propia y a la significación que se haga de ella.
De todo lo antes dicho surge nuestra motivación para desarrollar este acercamiento a la vejez y a los estados motivacionales. Entendemos que, muchas veces, erróneamente se confunde la vejez con incapacidad y déficit ignorando que una gran parte de esta población de la tercera edad de mantiene activa y contribuyendo, ya sea formal o informalmente, a la sociedad. En este caso en particular nos interesa acercarnos al estilo de vida del envejeciente y a la génesis más común de sus motivaciones de actividad. De entre los variados tópicos relacionados al envejecimiento hemos elegido la motivación de trabajo luego de la jubilación. En este sentido, es importante aclarar que entendemos trabajo como actividad, como movimiento de quien envejece fuera del espacio del trabajo remunerado per sé, siendo el voluntariado en el servicio comunitario el tipo de actividad que presentaremos como ejemplo.
Por último, entendemos que el envejecimiento registrado de la población a nivel mundial hace que cada vez sea más importante abordar temas relacionados a las realidades inherentes a los factores múltiples que dirigen este proceso de “hacerse viejo”.  De hecho, según el Bureau del Censo de Estados Unidos (1999) para el año 2025 “habrá más de 800 millones de personas mayores de 65 años, dos terceras partes de ellos en los países en desarrollo”. No hay duda, la población está envejeciendo y con ella, nosotros mismos.  Por tanto, además de importante, se hace urgente prestar atención a temas como al que estamos prestos a emprender. Si bien es cierto que no hay tal cosa como una sola forma de envejecer, también lo es el afirmar que nunca está demás dar un vistazo a las opciones saludables posibles. La prolongación de la expectativa de vida en estos tiempos nos insta a entenderlo así.
Según la literatura académica, existen dos concepciones, dos posibles caminos para alcanzar un envejecimiento exitoso: el retiro o la actividad. Como bien sintetizan Diane E. Papalia, Sally Wendkos & Ruth Duskin (2004), la teoría del retiro establece que “el envejecimiento exitoso se caracteriza por el alejamiento mutuo entre el anciano y la sociedad” (p.727). En esta teoría propuesta por Cumming y Henry (1961), la retirada del anciano del escenario social le brinda un espacio propicio para mirar atrás y reflexionar acerca de lo que ha sido su vida y para que centralice su cotidianidad en estar en paz consigo mismo. En este sentido, el adulto mayor deja a un lado su funcionalidad y trata de ir desprendiéndose de los vínculos intensos. Se da paso así a una reducción gradual en la participación social y una mayor preocupación por el yo.
La teoría de la actividad propuesta por Neugarten, Havighurst & Tobin (1968), por otro lado, sostiene que para envejecer con éxito “una persona debe mantenerse tan activa como le sea posible” (Papalia, Wendkos &  Duskin, 2004:  p. 727). De esta forma, se sobre entiende que al ser los roles del adulto sus principales fuentes de satisfacción, se obtendrá un envejecimiento exitoso en la medida en que encuentre éste sustitutos a los roles perdidos. Se fomenta con esta teoría, de otro lado, que la importancia de la actividad, aunque sea una simple, estriba en su esencialidad para alcanzar el sentido de propósito, pertenencia, contacto social y autodisciplina que antes eran derivados del trabajo remunerado.
En general, la literatura académica acerca del envejecimiento exitoso y productivo, más allá de reseñar ambas concepciones, tiende a reseñar y a coincidir en un sólo hecho: la importancia de involucrarse en una variedad de actividades significativas como factor clave para el éxito y la productividad al envejecer. En este sentido, podríamos decir que la teoría del retiro ha ido “desapareciendo” en buena medida de la literatura empírica y en detrimento de esta, la teoría de la actividad se ha ido solidificando. En el paradigma del envejecimiento exitoso, por ejemplo, se espera que la ‘actividad’ contribuya positivamente tanto a la salud física como al bienestar psicológico. En tanto, “en el paradigma del envejecimiento productivo, las personas mayores contribuyen a la sociedad a través de varios tipos de actividades, entre ellas: voluntariado en el servicio comunitario, asistencia informal (usualmente a sus familias), y participación política” (Caro, Caspi, Burr & Mutchler, 2009). De hecho, en el 2002 la Organización Mundial de la Salud  estableció que “el envejecimiento activo es el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de aumentar la calidad de vida mientras las personas envejecen”.
A este punto, convendría preguntarse, ¿qué motiva esta actividad en el envejeciente? Más allá del saber popular y la ya conocida complejidad inherente a nuestra condición humana, ¿qué fuerzas motivacionales subyacen a la motivación de permanecer latentes y eficaces en el tejido social durante la tercera edad? Según la literatura académica, existen al menos tres contestaciones contundentes a estas preguntas. En primer lugar, se tiende a señalar y justificar la imprecisión que supone este tema. De hecho, estudios acerca de la motivación y el envejecimiento (Stephan, Fouquereau & Fernández, 2008; Grano, Lucidi, Zelli & Violani, 2008, entre otros), concuerdan en que poco se conoce de las fuerzas motivacionales que llevan al retirado a adentrarse en actividades luego de la jubilación y a cómo puede esto estar relacionado a los índices de satisfacción de vida. En este sentido, hasta se ha llegado a postular que las fuerzas psicosociales que subyacen a la diferenciación entre las conductas de actividad de personas mayores son menos comprendidas que otras motivaciones. -YINQ© 07/2010

Nota al calce: Esta es sólo la introducción de este trabajo investigativo que propuse y realizé en el 2010 como parte del curso electivo de Psicología de la Motivación que tomé en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

miércoles, 26 de enero de 2011

Historia de América Latina: Encuentros y Desencuentros...


Migración, narcotráfico y poder:

Encuentros y desencuentros en la frontera México-Estados Unidos

A decirlo sin ambages. La historia de la frontera México-Estados Unidos resulta bastante contradictoria. A su vez, más allá de dichas contradicciones, a través del tiempo, como punto de encuentro y desencuentro diario dicha frontera ha dado paso a múltiples dinámicas que van desde el cruce indocumentado, tanto de mexicanos como de ciudadanos de otras nacionalidades, hasta el comercio ilegal de drogas y el tráfico de personas. Tratados, legislaciones, programas de acción locales y bilaterales así como la propia militarización de la frontera se han hecho insuficientes para lidiar con dichas dinámicas que se han sumado a su constante proceso de significación como frontera.

En pleno siglo XXI, migrantes indocumentados mueren en su intento por alcanzar una vida mejor al otro lado de la frontera. En pleno siglo XXI, narcotraficantes utilizan las particularidades geográficas de la zona para suplir drogas a un país que tiende al consumo desmedido de estos estupefacientes. En pleno siglo XXI, aún con la Organización de las Naciones Unidas ambicionando un trato igualitario entre sus miembros, se violan a diario derechos que aun un sentido reducido de lógica es capaz de reconocer.

No es sorpresa, por tanto, que el caso que enfrenta a México y Estados Unidos resulte interesante como muestra de lo que a través de los años puede llegar a provocar el desequilibrio de poder sumado a una ideología de superioridad fortalecida, en este caso la del buen vecino Estados Unidos. En esta ocasión, por ende, me propongo abordar la problemática que presenta la frontera México-Estados Unidos tanto por el apropiado cuestionamiento a su naturaleza como a las crudas consecuencias que le han sido inherentes a esta.

Ciertamente, entiendo que más allá de lo que nos puede decir la historia y la ley, los encuentros y desencuentros que se experimentan día a día en ambos lados de la frontera responden más a una cuestión de poder que de seguridad. En este sentido, el límite entre estos dos mundos, que ha traído consigo un desarrollo patológico de las ciudades fronterizas, más que una simple línea divisoria, representa el punto donde convergen intereses económicos y políticos, y por tanto, de poder. La migración y el narcotráfico son indicadores de esta realidad.

Como eje conductor de este limitado análisis, dos han de ser las coordenadas temáticas: encuentro y desencuentro. Encuentro, por la interdependencia que se hace perceptible entre ambos lados de la frontera. Encuentro, por la naturalidad con la que se ha dotado a tal cotidianidad. Encuentro, por la ambición de poder que subyace al plan interagencial y transnacional de la “guerra contra las drogas” y el conjunto de leyes migratorias como la Ley del Muro Seguro del 2006 y la Iniciativa de la Frontera Segura del mismo año. Encuentro, por la ambición de poder de individuos que se olvidan del bienestar del colectivo.

Desencuentro, por las contradicciones históricas que nos hacen recordar que en principio eran los mexicanos los dueños originales de parte de las tierras que hoy protegen con uñas y dientes los estadounidenses. Desencuentro, porque han sido los mexicanos quienes desde el Tratado Transcontinental (Adams-Odis) han visto como se reducen sus posibilidades tanto geográficas como políticas. Desencuentro, por la desigualdad de las relaciones de poder, por no decir intromisiones de Estados Unidos, en el quehacer económico y político de México, entre otras cosas. -YINQ© 2010

Nota al calce: Esta es sólo la introducción de este trabajo investigativo que propuse y realizé en el 2010 como parte del curso electivo de Historia de América Latina Contemporánea que tomé en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

YINQ DERECHOS RESERVADOS 2010

miércoles, 12 de enero de 2011

La Academia, Freud & Yo.

Me dieron un nombre y me alienaron de mí, decía la poetisa Clarice Lispector. Frase bastante sugerente que da cuenta de la complejidad que supone nuestra constitución como seres humanos: desde el vientre de nuestra madre nos convertimos en producto de una cultura, de un espacio/tiempo particular. En este sentido, venimos atados desde nuestro nacimiento a entendidos, expectativas, restricciones y reglas socialmente establecidas. Ante este panorama, cabe preguntarse, si nacemos en una cultura tan restrictiva como la nuestra y luego perpetuamos estas restricciones a nuestros instintos en pos de una vida en sociedad, ¿cuán dichosos podremos llegar a ser? Sigmund Freud nos contesta: es difícil llegar a sentirse completamente dichoso ante ella.

Hablemos pues de realidades. Nos llamamos libres, osamos en llamarnos libres y obviamos nuestra complicada verdad: vivimos atados a nuestros amigos, a nuestros trabajos, a nuestros cuerpos, a la naturaleza... pero para vivir en sociedad regulamos esas relaciones, esas dependencias. Las categorizamos, las justificamos, las limitamos para, finalmente, adaptarnos a nuestras propias limitaciones… Ciertamente, se hace plausible que nuestras dependencias, nuestras necesidades no tienen límites y lo que es aún más alarmante, de acuerdo con una de las tesis centrales de Freud, la constitución de una sociedad civilizada realmente depende del conjunto de represiones de cada uno de nosotros… -YINQ© 2010

...TE HACE SENTIDO? QUE PIENSAS TU?

Nota Al Calce: Este introducción corresponde a un proyecto realizado para la unidad I de la clase coop 3006 la cuál estaba relacionada a la condición psicosocial del ser humano.

YINQ DERECHOS RESERVADOS 2010